Como trasplantar Tu Cannabis.

Germinación y Primer Transplante

Tras la siembra, brotan las semillas y llega el momento de pasar los plantones a una pequeña maceta (3-4litros). A veces, al germinar los brotes comienzan a espigarse en busca de la luz, si ves que esto ocurre coloca el semillero más cerca del foco o la ventana donde estén geminando y ponles un palillo como guía para que no se quiebre su frágil tallo. El momento más adecuado para realizar el primer trasplante es después de que los plantones desarrollen el primer par de hojas dentadas o par de hojas reales (las dos primeras hojitas redondas que les salen son los cotiledones, esas no).

Para pasar los plantones recién germinados a otra maceta, lo primero es preparar la maceta o macetas que necesitaremos colocando una pequeña capa de material de drenaje (arlita, graba o piedrecillas limpias) y rellenando un poco con tierra (preferentemente una mezcla ligeramente abonada para semilleros y esquejes). Después hacemos un hueco con las manos en la tierra y acomodamos en él la plantita con cuidado de no romper el tallo y la pequeña raíz.

 

Generalmente a lo largo de la vida de nuestras plantas de marihuana, vamos a necesitar trasplantar en algún momento a un contenedor o maceta mas grande, normalmente más de una vez. Es importante realizar esta tarea, ya que el contenedor acabará por quedarse pequeño, limitando así el normal desarrollo de las raíces y, por ende, el crecimiento y salud de nuestras plantas de cannabis.

Realizando un trasplante adecuado, conseguiremos que las raíces sigan expandiéndose y que tengan más sustrato del que alimentarse.

Philosopher Seeds

¿Cuando realizar el trasplante ?

Antes de todo, destacaremos que las plantas de marihuana autoflorecientes son una excepción y que, para su cultivo, recomendamos un único y definitivo trasplante.

Si hemos germinado semillas de marihuana feminizadas o regulares de foto-periodo normal para nuestro cultivo, el primer trasplante será casi inmediato, a no ser que las hayamos germinado directamente en tierra. En cuanto asomen la puntita de la raíz, debemos trasplantarlas a su nuevo contenedor.

Si comenzamos con esquejes, el primer trasplante se hará cuando las raíces hayan colonizado el jiffy, taco de lana de roca, o cualquier otro soporte que hayamos usado para enraizar nuestros clones.

Por lo general, este primer trasplante se hace a un contenedor relativamente pequeño, aunque esto depende de nuestras necesidades y nuestro método de cultivo, se suelen utilizar contenedores desde 0,5 litros a 3 litros para esta primera fase de crecimiento.

Utilizar macetas más grandes en estos momentos puede ser contraproducente, ya que corremos el riesgo de que la tierra este demasiados días mojada. En esta precoz etapa de crecimiento, las plantas son sensibles a posibles ataques de hongos, y por eso preferimos una maceta más pequeña para facilitar que el sustrato se seque moderadamente. Por otra parte, las raíces tienden a progresar hacia las paredes y el fondo de la maceta, por lo que toda la zona interior/central del contenedor quedaría sin colonizar.

Proceder a varios trasplantes permite multiplicar la superficie radicular y, por lo tanto, mejorar la absorción de agua y nutrientes necesaria para la producción de cogollos grandes.

Cuando las raíces hayan colonizado completamente el contenedor, deberemos trasplantarlas de nuevo, normalmente antes de entrar en floración. Si cultivamos semillas regulares, podría interesarnos hacerlo una vez que se hayan definido las hembras y los machos para ahorrarnos tierra, macetas y trabajo.

Esta vez el trasplante será al contenedor definitivo y de nuevo la medida de éste variará para adecuarse a nuestro método de cultivo. En interior, los cultivadores suelen usar macetas de entre 3 litros y 25 litros o más y, en el cultivo exterior, en tiestos de hasta 100 litros.

Cabe decir también que el trasplante no deja de ser un estrés para la planta. Es normal que las plantas de marihuana estén unos días sin dar síntomas de crecimiento, pero si hemos sido cuidadosos, en breve notaremos los efectos positivos de éste y las plantas lo agradecerán.

Elegir un buen sustrato, adecuado al cultivo de marihuana, también favorecerá una buena recuperación y el buen desarrollo de la planta.

¿Como trasplantar marihuana en tierra?

Trasplantar no es un trabajo difícil pero requiere cierta habilidad y cuidado para dañar las raíces de nuestra planta lo menos posible, de ello depende el grado de estrés y el tiempo de recuperación necesario para que vuelva a crecer normalmente.

La clave en este caso es que el estrés por trasplante es perjudicial. Cuanto menos daños en las raíces, mejor.

Primero riega las plantas abundantemente y déjalas drenar durante unas horas. De esta forma evitarás que el medio se desmorone cuando se retire la maceta. Un sistema radicular demasiado seco o saturado se desplomaría fácilmente. Haz presión por igual alrededor de toda la circunferencia.

Coloca tus dedos a ambos lados del tronco y tu palma sobre la superficie del sustrato, vuelca la maceta completamente al revés y asegúrate de mantenerla en horizontal.

Levanta la maceta para descubrir el cepellón. Una masa radicular bien formada y asentada con el tiempo sostendrá todo el medio en su sitio con la forma de la maceta y no se caerá ni romperá en pedazos. Las raíces deberían ser muy blancas y no deberían haberse enroscado demasiado ni tener nudos por el fondo. Si las raíces están ligeramente amarillas y la masa radicular es muy densa has llegado tarde, pero ya habrás aprendido algo. Si el medio de cultivo se desploma y deja a la vista raíces en crecimiento, es demasiado pronto, pero en este caso también habrás aprendido algo nuevo. Ante una situación así, retrasa los trasplantes unos días más para que el resto de tu plantación de hierba pueda desarrollar mejor sus raíces y no sufran.

Rellena tu próxima maceta casi hasta arriba con medio húmedo. Prepara un hueco para que el trasplante se sostenga en vertical mientras rellenas alrededor con cuidado.

Riega con la misma cantidad de agua que utilizabas en la maceta antigua durante al menos dos días para evitar encharcar el terreno mientras las raíces crecen. Aumenta gradualmente la cantidad conforme las raíces y la planta van creciendo.

 

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